La mirada  de un coach

Gestión de la posibilidad en el Coaching

 

Publicado el 10/05/11

Por Sandra Ocampo

 

La razón esencial del coaching en la empresa, es mejorar el desempeño. El trabajo del coach consiste en encontrar una ruta que permita alcanzar estados de excelencia generando posibilidades de acción.

 

La posibilidad es la creencia de que tenemos el potencial para lograr mucho más de lo que generalmente pensamos.  Es una nueva manera de relacionarse, de liderar y de organizar.  Una habilidad que va mas allá de interpretar algo existente para llegar a imaginar la existencia de otra cosa. Una sensación que se va transformando en concepto. Es una teoría sencilla que tiene como elementos importantes: mantenerse abierto a establecer una conversación, estar disponible, ser consciente, escuchar y transformar la posibilidad en acciones.

 

La posibilidad es la manera en la que pensamos. Tiene como base la capacidad humana de elegir qué realidad se prefiere vivir; si una negativa en la que sólo se ven los conflictos, las culpas y nuestros límites  u otra; en la que el foco está en las metas que se puedan alcanzar y cómo llegar a ellas sin dejar de estar abiertos a las nuevas oportunidades que puedan surgir. Gestionar la posibilidad es jugar en favor de ella, promover espacios conversacionales para que aparezca, poseer apertura para cuestionarla, una base de confianza para enriquecerla y  validarla para que posteriormente se transforme en acciones destinadas a su concreción.

 

A diferencia de la probabilidad, que la podríamos entender como una serie de eventos aleatorios que deberán suceder para desencadenar en una serie de eventos esperados y en donde no puede pasar nada que no haya pasado ya, el arte de la posibilidad tiene un carácter activo, radica en  generar dichos eventos para que nos lleven al lugar que hemos definido como deseable y mejor.

 

Las pautas de comportamiento empresarial y de relaciones humanas más usuales, se basan en ciertos supuestos y en la aceptación compartida de creencias y costumbres sociales. Nuestros hábitos cotidianos  nos parecen correctos, así se va gestando una cultura que se perpetúa aún cuando su efectividad puede haber caducado y que constituye nuestra zona de confort.

 

Atrapados en la zona de confort, preferimos  permanecer en ella, aún cuando no estemos obteniendo los resultados esperados, antes que arriesgarnos a probar alternativas que pueden resultar  mucho más efectivas.

 

¿Cómo nos podemos dar cuenta que estamos atrapados  en la zona de confort?

 

La negación: Cuando alguien te sugiere una actividad diferente,  defiendes lo que estás haciendo, sin importar su ineficiencia.

 

Dilación: Decides que necesitas llevar a cabo cierta actividad diferente, pero tomas una eternidad para comenzar a moverte o simplemente no lo haces. Siempre algo se interpone en tu camino.

 

Falta de foco: Tienes una gran idea y corres en todas direcciones. Una enorme lista de proyectos en ejecución, pero nunca puedes completar ninguno.

 

El sabotaje Comienzas a realizar la actividad pero te las arreglas para salirte de la ruta. Por supuesto, nunca es tu responsabilidad que las cosas salieran mal; fueron las “circunstancias fuera de control”.

 

Confusión: Simplemente no sabes por dónde empezar. Después de todo, hay tantas cosas por hacer, ¿cómo elegir sólo una? Por supuesto podrías conseguir ayuda pero ¿cómo elegir a la persona correcta?

 

Sobre-preparación: Te has comprometido a llevar a cabo importantes mejoras, pero primero tienes que obtener otro título, hacer otro seminario…Y una vez que los consigues, todavía no te sientes preparada/o.

 

No tener tiempo: Sencillamente no encuentras tiempo para dedicarte al nuevo proyecto. Cuando estás realmente ocupado, el proyecto se descarta, cuando no estás ocupado, convenientemente encuentras algo para llenar el espacio.

 

Lo que busca el coach es que el coacheé esté alerta ante estos indicadores, romper las rutinas defensivas del callar y proveerle retroalimentación que genere aprendizaje, invitarlo a  soltar sus explicaciones recurrentes  y a sustituirlas por otras más poderosas; a que renuncie a su papel de víctima y construya su futuro desde la posibilidad, a la que genuinamente se comprometa.

 

Por otra parte el trabajo del coach es construir una base de confianza en donde el coacheé pueda cambiar  la forma en que observa e interpreta los fenómenos y retome su potencial creativo y de esta forma  traducir la posibilidad en acciones. Para ello, pone a disposición del coacheé, herramientas para que identifique y trascienda los obstáculos que limitan su aprendizaje (emociones, estados de ánimo, juicios, corporalidad) y una vez producido el aprendizaje transformacional… Acompañarlo a desarrollar sus competencias conversacionales, a responsabilizarse de sus afirmaciones, declaraciones y juicios.

Información vía telefónica en Bogotá, Colombia:

Informes Iván Alberto Cortés J.

Oficina fijo: + 57.1.658.58.86

Móvil: + 57.314.356.03.87

Email: ivan.cortes@efikaces.org

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